Juan I de Castilla, mediante Carta-Puebla, en 1379, funda la Villa Real de San Nicolás de Orio. Pero los primeros vestigios de los primeros moradores de la villa datan del Paleolítico inferior cuando aquellos oriotarras vivían en las cuevas de Altxerri para guarecerse del frío reinante en la última glaciación Wurm.
Orio surge en torno al emplazamiento estratégico de su puerto. Sus primeros habitantes fueron edificando el pueblo sobre un promontorio de roca arenisca, en el último meandro de Orio, dominando desde su emplazamiento el mar y la ría, controlando el paso del camino de la costa, el vado y la dársena remansada, configurando un espacio urbano abigarrado y cálido en torno a la iglesia y a la ría que permanece casi intacto con el paso del tiempo.
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